¡Ellos están invitados!

Engañándome con Marco.



Muy a menudo, nos entretenemos creando alguna que otra ilusión, para darle un sentido más completo a nuestro día a día. Cuando eso sucede, pueden darse varias situaciones, dependiendo de la suerte que tengamos o del realismo de las ilusiones creadas.

Ayer, mi mejor amigo me dio una buena bofetada de realismo y, un instante después, la ilusión en que he basado mi vida durante los últimos ocho meses (con un kit kat de dos meses, debo aclarar) comenzó a tambalearse peligrosamente. Y es que, en el fondo, yo mismo era incapaz de mantenerla en pie.

Me dio una bofetada y mis ideas comenzaron a aclararse, y me sentí más perdido que nunca. Pero, ¿cómo iba a culpar a mi mejor amigo de eso? Él sólo piensa en lo que es mejor para mí, eso ni se me pasa por la cabeza dudarlo. Es, simplemente, que yo no quería deshacerme de esa ilusión de ojos de chocolate, boca de palomitas y manos de pianista.

¿Puedo decir que ya ha pasado todo? Obviamente no. ¡Cómo voy a borrar de mi mente a ese chico que me vuelve loco!

El problema es que yo necesito estar enamorado. Si no lo estoy, no soy capaz de escribir nada, y si no escribo nada no me siento yo. Es así de triste. Todo esto cambiará, claro. Llegará un momento en el que no me haga falta querer a alguien para poder seguir adelante; incluso ahora comienzo a independizarme de eso.

Hoy, cuando he abierto los ojos, ya no he pronunciado su nombre. Llevaba semanas haciéndolo, y esta mañana, por fin, me he permitido bostezar y no pensar en nada (nada que no fuese volver a meterme en la cama). Me he dado cuenta de eso hace un rato, y me he sentido orgulloso de mí mismo.

Os cuento todo esto para liberarme de la carga de seguir reflexionando en silencio. Publicándolo, me da la impresión de que se convierte en un tema de conversación más trivial. Lo siento, os tengo acostumbrados a entradas un poco más divertidas: en la próxima, os prometo que explicaré lo que me pasó ayer mientras volvía de Portal del Ángel. Creo que ese lugar tiene una fuerza mística, porque cada vez que vuelvo de allí, vivo mi Odisea particular.

Un beso a todos.

3 reacciones:

Alexander dijo...

escribir mientras se esta enamorado, un motivo de importancia para hacerlo, una excusa para justificar el hecho q estas -estamos- condenado -s- a escribir toda tu -nuestra- vida.
Interesante lectura. Me gusta tu estilo. Me transportas, de la mano como a un niño, a la nostalgia.


Anónimo dijo...

dioos Victor...es que no me cansare de decirte que te adoro...enserioooo!!
hasta aqui tengo que escribirte algoo diciendotelo...
att* de tu irenee. (la rubiaa)


Anónimo dijo...

I (L) Vic... me llevas, con tus palabras, alli donde quieres.
Ney (K)


 
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