¡Ellos están invitados!

El comienzo


"-He visto en tu lengua dos manecillas. He visto en tus dientes los engranajes y, en tus labios, las mejores correas. En tu boca, el tiempo está suspendido y me absorbe, lentamente. Todo tú eres boca: el tiempo que transcurre entre el primer beso y la muerte, total, definitiva.

¿Y qué más da?

Nosotros lo hemos vivido todo. Nos hemos visto caer en las peores trampas y, espalda contra espalda, hemos luchado contra el mundo. Me has acompañado en los mil viajes que he querido hacer, sin que ni siquiera lo peor -tu enfermedad, esa enfermedad maldita- lograse detenerte.

Nos queríamos, Isabel. No; nos queremos aún. No me importa que digan que estás... Que no vas a estar más. Tú y yo sabemos que no es cierto.

Ayer noté cómo me acariciabas el pelo. No pude dormir, Isabel. La casa se me hace tan grande ahora; las paredes parecen querer aplastarme con su soledad terrible, y yo no me entiendo, no entiendo nada ya.

No pude dormir, pero cerré los ojos para que no te preocupases por mí. Mis lágrimas se durmieron sintiéndote, pero yo...

Esa última noche, te apreté las manos con fuerza, contra mi pecho. Quería que me sintieses a tu lado, que no te fueras. Tus manos, esas manos pecosas, de niña valenciana; de mujer tozuda, valiente, descarada y dulce. Tus manos marcadas por el paso de los años, por las batallas que tuvieron que librar.

Me aferré a ellas como si fueran el último vestigio de lo que nos había unido durante décadas, desde que nos conocimos. Lo hice, sí. Me temía que no fuera a ser capaz de despedirme, llegado el momento. Que no tuviera el valor.

Y, entonces, tú abriste tus ojos una vez más, y una de tus manos se deslizó hacia mi mejilla. La noté húmeda, y me di cuenta de que estaba llorando. Tu boca se movió ligeramente, y yo sentí que las palabras se formaban en mi estómago, al ritmo de unos latidos -los tuyos o quizá los míos-. Pum-pum, pum-pum, pum-pum:

-No tengas miedo, Alarcón..."

Fragmento de Fotografías de la eternidad, capítulo 4. Por Víctor Ballester.

4 reacciones:

vito dijo...

lo terminaste!!, quedo muy xevere, me vacila(gusta) la manera de relatarlo, ten calma porque yo acabo de pasar por lo mismo te entiendo


Caprice dijo...

Q maravilla, me encanta como escribes, hace poco he pasado por algo asi y vi la angustia reflejada en el texto...

Besos


Violet dijo...

Te odio te odio te odio ....
De buena mañana me levanto y me digo voy a entrar en el blog de marco y ala ... me e puesto a llorar como una magdalena!!!
Me encanta cuando hablas de ella ... Aun me acuerdo de tu dedicatoria del libro ... (sabes que esté donde esté se las apañará para leerlo) ...
Joder Marco que te quiero ...

Por cierto muy buena traducción!!! ... its Ok!!

P.C.: POR CIERTO

es para variar sabes que no me gusta lño típico y la monotonía ...

Siempre besos Dulces

Una tal hormiguita Cathy


Dayann dijo...

MARCO !! TIENES UN TOKE MUY ESPECIAL KUANDO ESCRIBES..
HACE ALGUN TIEMPO ATRAS, VIVI UNA SENSACION IGUAL, Y ES INKREIBLE COMO ME HAS LOGRADO TRANSPORTAR A ESE MOMENTO.. HOY, NO TENGO MAS K DECIRTE O COMENTARTE, K UN GRACIAS.- MUY SINCERO!
ERES DIVINO.. UN BESO.. DAYANN


 
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